Skip to main content

Missão entre esperanças, incertezas e oportunidades

1104/500

Em sua última encíclica sobre a fraternidade e a amizade social, Francisco aponta caminhos de esperança diante de um mundo sombrio e cheio de incertezas que nos rodeia, porque segundo ele a esperança “nos fala duma realidade que está enraizada no mais fundo do ser humano, independentemente das circunstâncias concretas e dos condicionamentos históricos em que vive”.

A esperança é expressão “duma sede, duma aspiração, dum anseio de plenitude, de vida bem-sucedida, de querer agarrar o que é grande, o que enche o coração e eleva o espírito para coisas grandes, como a verdade, a bondade e a beleza, a justiça e o amor”. O Papa insiste em afirmar que “a esperança é ousada, sabe olhar para além das comodidades pessoais, das pequenas seguranças e compensações que reduzem o horizonte, para se abrir aos grandes ideais que tornam a vida mais bela e digna” (FT 55).

Para que a esperança não seja reduzida a puro sentimento e seja verdadeiramente capaz de apontar caminhos arrojados de compromisso, perspectivas de solução e horizontes de sentido, é preciso que seja enraizada na realidade, enxergada à luz de mediações sócio-analíticas e das exigências do Reino de Deus, que questione a atuação missionária das comunidades cristãs e que abra pistas concretas de presença e de serviço profético.

Há mais de um ano, a humanidade vive sob o espectro da pandemia do COVID 19, que já ceifou milhões de vidas humanas, colapsou sistemas hospitalares e de saúde, obrigou populações a adotar medidas extremas de prevenção para evitar o contagio, quebrou economias, expos massas populares ao relento e a necessidades de todo tipo, interrompeu o funcionamento de escolas, comércios, atividades culturais, esportivas, religiosas etc. Por outro lado, essa estranha situação representou uma oportunidade para retomar dimensões e valores da vida que andavam meio esquecidos, particularmente, em nível de relações familiares, de cuidado com a vida, de alternativas criativas nos negócios, nas tarefas, nas artes, na cultura, na comunicação interativa etc.

“O dia em que a terra parou” profetizava Raul Seixas nos anos ’80. Mas não foi só um dia: a pandemia parou a máquina do mundo moderno durante um ano inteiro, e não promete sua retomada tão cedo, sem dúvida, não na mesma forma. A pandemia não foi um evento ocasional, extraordinário e inesperado: é fruto da pressão exercida pelo estilo de vida capitalista sobre o planeta, que permite o surgimento de novos vírus, pragas, doenças, calamidades, como reação da própria natureza à espoliação e ao ritmo absurdo imprimido pelo homo sapiens...

Continue lendo...


Misión, entre esperanzas, incertidumbres y oportunidades

En su última encíclica sobre la fraternidad y la amistad social, el Papa Francisco señala caminos de esperanza ante un mundo sombrío y lleno de incertidumbres, al señalar que la esperanza “nos habla de una realidad que está enraizada en lo más profundo del ser humano, independientemente de las circunstancias concretas y de los condicionamientos históricos en que vive”.

La esperanza es expresión “de una sed, de una aspiración, de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes, como la verdad, la bondad y la belleza, la justicia y el amor”. El Papa insiste en afirmar que “la esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a los grandes ideales que hacen la vida más bella y más digna” (FT 55).

Para que la esperanza no sea reducida a puro sentimentalismo y sea verdaderamente capaz de señalar caminos de valiente compromiso, perspectivas de solución y horizontes de sentido, es necesario que esté enraizada en la realidad, vista a la luz de mediaciones socio-analíticas y de las exigencias del Reino de Dios, que cuestionen la acción misionera de las comunidades cristianas y que abra pistas concretas de presencia y de servicio profético.

Hace más de un año que la humanidad vive bajo el espectro de la pandemia del COVID 19, que ya cosechó la vida de millones de personas, colapsó sistemas hospitalarios y de salud, obligó a poblaciones a adoptar medidas extremas de prevención para evitar el contagio, quebró economías, expuso masas populares a la intemperie y a necesidades de todo tipo, modificó el funcionamiento de escuelas, comercios, actividades culturales, deportivas, religiosas, etc. Por otro lado, esa extraña situación representó una oportunidad para reconsiderar dimensiones y valores de la vida que andaban medio olvidados, particularmente, a nivel de relaciones familiares, de cuidado con la vida, de alternativas creativas en los negocios, en las tareas, en las artes, en la cultura, en la comunicación interactiva, etc.

“El día en que la tierra paró”, profetizaba Raúl Seixas en los años 80´s. Pero no fue sólo un día: la pandemia paró la máquina del mundo moderno durante el año entero, y no promete volver a lo de antes tan pronto, sin duda, ni de la misma forma. La pandemia no fue un evento ocasional, extraordinario e inesperado: es el fruto de la presión ejercida por el estilo de vida capitalista sobre el planeta, que permite el surgimiento de nuevos virus, plagas, enfermedades, calamidades, como reacción de la propia naturaleza, al saqueo y al ritmo absurdo impuesto por el homo sapiens.

Junto a esta terrible coyuntura y en estos días estamos constatando los índices más dramáticos, se suma la política “divisionista” de nuestras respectivas naciones (Brasil y México), perpetradas por mandatarios autoritarios, nefastos e irresponsables, elegidos democráticamente. Nos preocupa, desde hace un tiempo, el viraje en la política, nacionalista, nostálgica y antidemocrática de las poblaciones en todo el mundo: un fenómeno que merece ser analizado, porque tiene que ver con el momento de depresión y de falta de perspectivas que la humanidad está viviendo.

El “divisionismo” se da, en medio de todo lo que está aconteciendo, con un aire de naturalidad: “no es nada”, “de todos modos la gente se muere”, “así es la vida”, “es solo una gripa”, “hay remedio”, “es mucho lloriqueo”, “es culpa de la prensa” etc. Esa visión encuentra en la religión alienante, mágica y desencarnada de la realidad, su perfecta aliada para justificar un estado de restricción, un paquete de mentiras para manipular a las personas desprevenidas, una ideología para sustentar el integrismo autoritario, violento e intervencionista.

Jamás habríamos pensado llegar al punto en que llegamos. La situación se precipitó no solo por la acción de parte del mundo evangélico – es necesario subrayar “de parte de”- sino también, y con cierto peso, por amplios sectores del mundo católico, incluyendo laicos, religiosos/as, presbíteros y obispos. Muchas de nuestras comunidades, es bueno que se diga, se volvieron nichos fascistas gracias a la presencia de movimientos como la Renovación Carismática Católica y sus gurús, que no tuvieron ningún escrúpulo de acercarse políticamente a la extrema derecha, con su ideología y sus mentiras, inclusive haciendo propaganda fuera y dentro de las iglesias, principalmente en Brasil.

¿Qué hay de nuestra misión evangelizadora en esa reviravolta antidemocrática y antievangélica? ¿Cómo posicionarse ante esta coyuntura radicalizada procurando mantener la fidelidad a la autenticidad del Evangelio? Entre una ruptura profética fiel a la práctica de Jesús y una postura dialógica que une lazos de fraternidad con todos, ¿qué tensión debe existir? ¿Qué caminos debe surcar la misión para salir del acomodo y no conformarse con ese estado de cosas? Y, particularmente, ¿de qué manera nuestra misión se hace realmente un camino de esperanza?

En ocasión de nuestro 9º Encuentro de CEMLA, realizado on line del 8-12 de marzo de 2021, intentamos abordar esas cuestiones a partir de diferentes puntos de vista. Estaban presentes Rafael López, Esteban Raschietti y Elizabete Miguel Espinhara de las Regiones Xaverianas del Sur de Brasil; Francisco Xavier Martínez, Saúl Ruiz y Tea Frigerio de la Región norte, Amazonas; Gerardo Custodio, Elisa Silva y Jorge Alvarado de México.

Presentamos y debatimos seis textos que elaboramos a lo largo del año 2020. Los primeros tres tratan directamente sobre los temas del fundamentalismo, del negacionismo-divisionismo (negar la realidad que tenemos para dividir) y de la conexión entre religión y política en las coyunturas emergentes de América Latina. Los otros tres, en cambio, se concentran en la cuestión de género, asunto que está íntimamente relacionado al primero, rescatando perspectivas bíblicas, históricas y pastorales del protagonismo de las mujeres en un mundo y en unas luchas fuertemente marcadas por un patriarcalismo integrista. Esa aproximación representa uno de los más significativos signos de esperanza que están brotando en medio de tanto desconcierto.

En el primer texto, Rafael López examina el peso de la acción de grupos religiosos evangélicos y católicos conservadores en la elección presidencial en 2018 en Brasil, sobre todo en las redes sociales a través de fake news como nueva modalidad de mentira orientada a dañar la imagen del adversario y el derecho del público de tener acceso a la verdad de los hechos, además de diseminar odio, afectando lo emocional de las personas. La plataforma que eligió y apoya a Jair Bolsonaro en la presidencia está fundamentalmente constituida por un sistema de “no-verdad”, cínicamente elaborado, que dispara mensajes, declaraciones, opiniones, con la intención de manipular a millones de usuarios.

Enseguida, el texto de Esteban Raschietti profundiza el fenómeno Bolsonaro presentando la complejidad de la figura, la adhesión de las masas populares en su ascensión a la Presidencia de la República y la consecuente acción misionera en un clima dominado por visiones de extrema derecha. No es fácil encontrar razones y respuestas en medio de tanto desconcierto: es posible, sin embargo, trazar algunas líneas que den sentido, tanto en términos de análisis sociocultural, como también de actitudes y posturas pastorales.

Gerardo Custodio, a la vez, aborda el sesgo causado por el fundamentalismo integrista en la manera de entender a Dios, a la religión, a la trascendencia como algo distinto de la historia de la humanidad y no como transformador de ella. Es necesario encontrar la relevancia existencial original del Dios de Jesús, de su mensaje, en especial, de la institución de la Eucaristía, para que se supere la ruptura entre mundo y Reino, volviendo a darle sentido profético en gestos y palabras todavía ancladas a estructuras e interpretaciones de siglos anteriores.  

El segundo bloque de trabajos se desarrolla sobre el tema del género y del protagonismo de la mujer en la historia, en las luchas populares y en la Iglesia. Tea Frigerio analiza el mensaje de Pablo sobre la mujer, muchas veces usado por las Iglesias como argumento para marcar sumisión e inferioridad. En realidad, el auténtico material paulino es aquel que promueve la superación de las diferencias entre etnia, clase y género, para ser “todos uno en Cristo” (Gal 3, 28). Parece, sin embargo, que la igualdad entre hombre y mujer no afloró en la tradición eclesial, absorbida por el patriarcalismo imperial. Urge rescatar la memoria silenciada del primer movimiento cristiano.

Desde el punto de vista histórico, tenemos el texto de Elisa Silva sobre el papel de la mujer en la Cristiada en México (1926-1929), un argumento olvidado y no valorado por la literatura oficial, pero lleno de heroísmo y sacrificio. La Guerra Cristera trajo un cambio importante para la participación de las mujeres en las luchas populares, no sólo como complemento subordinado a la acción de los hombres, sino en calidad de sujetos capaces de organización, acción, motivación e iniciativa propia.

Finalmente, el artículo de Beth Espinhara habla del florecimiento del liderazgo de la mujer en la sociedad y en la Iglesia. Tenemos ejemplos de mujeres exitosas y emprendedoras que pueden inspirar caminos para un protagonismo más decidido en la Iglesia. Se trata de un cambio de paradigma que trae consigo nuevas formas de comprender la identidad de la Iglesia, de sus relaciones de poder, de su ministerialidad y de su misión.

Concluimos nuestro encuentro on line con una breve evaluación positiva en su conjunto, a pesar de las serias limitaciones impuestas por la nueva modalidad. Trabajamos individualmente la lectura de los textos todos los días. Luego, en línea, abrimos espacio a la discusión de los mismos comentando los puntos sobresalientes o faltantes. Esa experiencia nos llevó a no suprimir nuestro encuentro programado presencialmente, sino también a considerar la posibilidad de participaciones hibridas (en línea o presenciales), para las próximas ocasiones.

Marcamos nuestro próximo CEMLA de 7 a 11 de marzo de 2022, nuevamente en Mazatlán (México), si para ese tiempo la coyuntura pandémica nos lo permite. El tema para trabajar y dialogar será “Misión y Sinodalidad”, siempre en la óptica decolonial y del bien común que caracteriza la noción y práctica de la misión a partir de América Latina.

Belém, Curitiba, Guadalajara, Mazatlán, São Paulo, 12 de marzo de 2021

CEMLA
19 Marzo 2021
1104 visualizzazioni
Disponibile in
Tag

Link &
Download

Area riservata alla Famiglia Saveriana.
Accedi qui con il tuo nome utente e password per visualizzare e scaricare i file riservati.
Documenti pubblici Taglia
Missao entre esperancas incertezas e oportunidades
121.69 KB
Free
Scarica